Hace un año mi generación y yo decidimos ir a un albergue, donde tenían una librería entonces escogimos un cuento y les actuamos toda la historia. La verdad, cuando llegamos nos sentimos muy nerviosos, pero, cuando ellos nos dieron su confianza, nos sentimos cómodos. A todos les gusto la actuación y nos despidieron con un fuerte aplauso. ¡Lo volvería hacer con tal de verlos alegres!
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